Prefacio a “La huída hacia lo inconsciente”

Por Wolfgang Giegerich, 2011.

Pasaje tomado de ‘The Flight into the Unconscious’, vol. V de los artículos reunidos en inglés, pp. xii-xvi.

Traducción de Luis R. Álvarez y Alejandro Bica.


“En todo, que la verdad sea tu mantato supremo” —Lema de la Academia Electoralis Theodoro-Palatina (1763)

Amicus Plato, sed magis amica veritasAfter Aristotle, Nic. Eth. 1096a

“Entender a Kant significa ir más allá de Kant” —Wilhelm Windelband, Präludien, 1883


En este libro se reúnen algunos de mis ensayos en los cuales el proyecto de psicología de Jung se somete a una cuidadosa lectura y a una crítica psicológica radical. Pienso que C.G. Jung merece ser tomado seriamente. Y desde temprano mi postura ha sido que la psicología ha de ser aplicada a sí misma y no sólo a pacientes o fenómenos culturales como mitos o cuentos de hadas. El análisis de la psicología de Jung que se presenta aquí es un análisis psicológico porque está guiado por mi larga lucha por una “noción rigurosa de psicología” (una psicología que merezca su nombre de “logos del alma”) y se sustenta en criterios postulados por el mismo Jung. Más que una crítica desde fuera y en nombre de principios o valores externos a ella, es por lo tanto un análisis crítico de la psicología de Jung desde dentro del corazón de la psicología de Jung. Algunos principios básicos de Jung son sometidos al aqua fortis alquímico y tienen que mostrar si son oro o no lo son. Una cuestión crítica esencial a este respecto es: hasta qué punto el proyecto de psicología de Jung es receptivo a las necesidades del alma—el alma concreta dentro de su marco histórico en su época—y deriva las concepciones que maneja acerca del alma simplemente a partir de como de hecho el alma se muestra a sí misma, y hasta qué punto, opuestamente, llega al alma con ideas preconcebidas acerca de lo que el alma in abstracto seguramente deba ser y quiera ser, de esta forma—inadvertidamente—siguiendo una agenda propia. Y aunque el resultado de mis análisis pueda en muchos casos aparecer como devastador, el lector no quedará con las manos vacías, sin nada más que ruinas, en tanto que esta destrucción crítica de una concepción teorética ocurre en el nombre de concepciones o principios esencialmente afirmativos y ex negativo apoyándolos.

Metodológicamente puede que no sea superfluo recordar al lector que un análisis crítico tiene una tarea diferente a la de los trabajos dedicados a una exégesis. Mi tema no puede ser explicar lo que Jung quiso decir, lo que intentó expresar con lo que dijo. Ha de ser cuál es la consistencia interior, las implicaciones y consecuencias objetivas de sus enseñanzas así como cuál es el impulso subyacente o más bien inherente que hizo que Jung tuviese esas ideas y que fuesen tan importantes para él. Los junguianos muy a menudo comenten el error de surfear las olas puestas en movimiento por Jung en lugar de escuchar el eco de sus enseñanzas (lo cual pienso que sería la aproximación psicológica a un autor y la manera de mostrarle respecto). No deberíamos ponérnoslo tan fácil.

En la mayoría, aunque no en todos los siguientes capítulos, comienzo a partir de un pequeño texto de Jung y le dedico una extensiva lectura cuidadosa y devota, de manera que mis análisis puedan, como por ellos mismos, crecer a partir de esta base textual más que ser afirmaciones lapidarias, libremente flotantes, acerca de ello. Trato de agotar las implicaciones de cualquier teorema, siguiéndolo en todas sus ramificaciones, porque sólo cuando uno ve plenamente todo lo que está implicado puede la consciencia realmente ir más allá de las concepciones reconocidas como insostenibles. En todo momento no es meramente el tema en particular, sino el proyecto de la psicología de Jung como un todo el que en última instancia está en juego. Por decirlo así, queda circunvalado desde el ángulo particular o desde la perspectiva abierta por la tesis específica junguiana bajo discusión en cada capítulo.

En mis críticas, usualmente hablo de “Jung”. Pero la persona Jung no es mi objetivo. La palabra Jung meramente funciona como una abreviación o un sustituto para el cuerpo de la obra firmada por Jung y para las ideas contenidas en ella. Estoy interesado en la psicología objetiva de la psicología junguiana como un modo general de pensamiento y no en el hombre cuyo nombre lleva esta psicología ni en su psicología subjetiva.

Hay algunos aspectos bastantes diferentes sobre la psicología de Jung. C.G. Jung se vio a sí mismo como un empirista. Quería presentar los hechos y meramente nombrarlos y describirlos. En su obra esta postura queda mejor representada por sus Estudios acerca de la asociación de palabras, pero, por ejemplo, su Psicología de la demencia precoz, a pesar de ser una obra que sigue una aproximación fundamentalmente diferente, también pertenece a esta categoría. Jung también fue un teórico; sólo tenemos que pensar en su Tipos psicológicos, donde desarrolla un esquema para diferenciar (y entender) los fenómenos y procesos psicológicos. Su Sincronicidad: un principio de conexión acausal también pertenece al Jung científico, combinando, tal como lo hace, un experimento estadístico con teorización fundamental.

Aún hay otro Jung, ese Jung que, como ha mostrado convincentemente sobre todo Marco Heleno Barreto (1), concibió la psicología a la manera de “algo como la antigua filosofía”, como saber filosófico práctico. Este Jung aborrecía convertir la psicología analítica en una teoría fija bajo la cual pudiesen ser subsumidos fenómenos concretos y en una técnica para ser aplicada a “casos”. Este Jung quería ver realmente al individuo en su unicidad y también estar abierto a la cadidad de cada nuevo momento. Como terapeuta enfrentaba a sus pacientes directamente, lo cual también significaba presentarse en la sala de consulta como el ser humano real que era y responder a ello con espontaneidad e intuición a partir de su propio centro vital más que como una persona profesional. (Sin embargo no espontaneidad en el sentido ingenuo y simplista. Era la respuesta espontánea de una mente psicológicamente educada y alerta, una mente que había adquirido un rico conocimiento acerca de la mitología, religión, etnología, psiquiatría, etc.)

También hay que mencionar que Jung tuvo, lo cual es bastante inusual, una noción real de alma en contraste tanto a “psique” (el comportamiento del organismo) como a “hombre civil”, la “personalidad empírica” o “el ego”—alma como una realidad en su propio derecho y como alma objetiva (cuya “mayor parte está fuera del cuerpo” (2), es decir, fuera del individuo humano). Porque realmente se había dado cuenta del “alma” también tuvo un verdadero acceso a la profundidad del alma de los fenómenos psíquicos (mitos, símbolos, sueños, rituales, situaciones clínicas, etc.) y fue capaz de ver estos fenómenos verdaderamente desde un punto de vista del alma. Este es un punto de vista para el cual “detrás de las impresiones de la vida cotidiana—secretamente—otra imagen se asoma, cubierta por un fino velo de hechos reales” (3). Tan sólo consideremos el siguiente pasaje.

“Una vez le pedí al obispo de Fribourg, en Suiza, que nos enviase a un hombre que pudiese dar una buena explicación acerca del misterio de la Misa. Fue un triste fracaso; no nos pudo decir nada. Sólo pudo confesar la impresión maravillosa, el sentimiento místico maravilloso, pero no pudo decir nada en absoluto acerca de por qué él tenía aquel sentimiento. Sólo eran sentimientos, y no pudimos hacer nada con ello. Pero si uno se adentra en la historia del rito, si uno intenta entender toda la estructura de ese rito, incluyendo todos los otros ricos ritos que le rodean, entonces se lo ve como un misterio bajo la historia de la mente humana …” (CW 18 § 616.)

Aquí vemos el instinto psicológico en obra. El instinto psicológico no se muestra meramente y ni siquiera tanto en el hecho de que Jung rechace los sentimientos del ego acerca del rito (o evocados por él) como siendo irrelevantes para el alma (de acuerdo con la “diferencia psicológica”), sino mucho más y mucho antes, en su capacidad de percibir realmente el misterio viviente en lo que para la mayoría de las demás personas que, como Jung, se aproximarían a este fenómeno no como creyentes sino con un interés científico, sería nada más que curiosidades de anticuario, los datos secos dogmáticos y los resultados eruditos de estudios religiosos históricos y comparativos.

Además, aún hay otro aspecto esencial. Jung también reflexionó críticamente y obtuvo valiosas ideas acerca de la postura metodológica que se debía tomar para una “psicología con alma” auto-reflexiva. Sólo mencionaré la idea que para la psicología no puede haber un “punto arquimédico” desde el cual observar los fenómenos psíquicos, de manera que en este campo el objeto a ser estudiado es inevitablemente el sujeto mismo, un hecho que en última instancia requiere la construcción de la psicología como la disciplina de la interioridad.

Sin embargo, cuando Jung dijo,

“Yo mismo estoy sujeto por el mismo sueño [como Goethe con su Fausto] y tengo un “proyecto principal”, el cual comenzó en mi undécimo año. Mi vida ha estado permeada y atrapara completamente por una idea y una meta: concretamente, penetrar en el misterio de la personalidad” (MDR p. 206, trad. modif.),

nos damos cuenta de que también hay un Jung muy diferente al científico empirista, al psicólogo teorizador, y al terapeuta que apuntaba hacia una manera de vivir la vida en el sentido de una sabiduría filosófica práctica—un Jung diferente, especialmente cuando tenemos en mente que en conexión con Goethe, Jung había elucidado unas líneas antes al pasaje citado que ‘proyecto principal’ realmente significa “opus magnum o divinum”. Un empírico quizás puede ser capaz de describir su meta científica como el deseo de “penetrar en el misterio de la personalidad”. Pero no podría describir su trabajo como un opus divinum y a sí mismo como estando “sujeto por un sueño”, el mismo sueño que Jung creía ver expresado en el Fausto. ‘El proyecto principal’ de Jung como opus divinum da vueltas alrededor de cuestiones tales como las del Significado, el Sí Mismo y la naturaleza de Dios, el significado último del individuo y el proceso interior, el telos, la meta de la vida.

En contraste con los aspectos diversos listados por mi justo antes de este último, en contraste, aún más, con los numerosos intereses y temas desarrollados en sus publicaciones, Jung vio toda su psicología, el trabajo de su vida, como un todo, como mantenido completamente por este sueño y trató de presentarlo especialmente como el desarrollo de las experiencias tempranas que registró en el Libro Rojo. “Todo comenzó luego; los detalles posteriores son sólo suplementos y clarificaciones del material que brotó del inconsciente”. “Las primeras imaginaciones y sueños eran como basalto líquido y ardiente, a partir del cual la piedra cristalizó, y sobre el cual he podido trabajar” (Erinnerungen p. 203, mi traducción). No tenemos que estar de acuerdo con estas tesis. Después de todo existen aquellos otros aspectos de su obra que no pueden ser vistos directamente como derivados de aquellas experiencias tempranas. Pero, sea como sea, el “proyecto principal” que Jung en el sentido citado vio como la unidad interna profunda de su obra, sin importar si comenzó en su undécimo año o se originó en aquellas experiencias posteriores durante el tiempo de la I Guerra Mundial, esto (y sólo esto) es a lo que me refiero por su “proyecto psicológico” y lo que analizo críticamente y circunvalo desde diferentes puntos de partida en los siguientes ensayos.

Cuando planeé éste volumen contenía siete ensayos más, ensayos sobre el pensamiento religioso de Jung, especialmente concernientes al cristianismo, y sobre Jung y Hegel. Puesto que la inclusión de dichos ensayos habrían reventado el tamaño de este libro, éstos tendrán que esperar a otro momento. Algunos ensayos publicados previamente en mi The Neurosis of Psychology y en The Soul Always Thinks, volúmenes 1 y 4 de mis Collected English Papers, New Orleans, LA (Spring Journal Books) 2005 o 2010 respectivamente, podrían por lo que respecta a su contenido haber sido incluidos en el presente volumen, sobre todo “The End of Meaning and the Birth of Man” [El final del significado y el nacimiento del hombre], pero también “Jung's Thought of the Self in the Light of Its Underlying Experiences”, “Irrelevantification” [Irrelevantificación], y “Is the Soul ‘Deep’?” [¿Es ‘profunda’ el alma?].

El presente volumen empieza con un capítulo que intenta valorar el proyecto de psicología de Jung como un todo. Los capítulos del dos al seis [cap. 2: Psicología como anti-filosofía: C.G. Jung] dan una lectura psicológica en profundidad de relatos autobiográficos de Jung en una secuencia cronológica, cada uno sobre una experiencia particular interior que tuvo como niño o como joven, respectivamente, y usan esas narraciones cada una como un lente a través de la cual adquirir una idea más profunda hacia la psicología de los intereses indiscutibles, fundamentales, de Jung como un psicólogo teórico. El capítulo siete, una revisión crítica de su Red Book [Liber Novus, es decir, La Nueva Biblia. Un primer análisis del Libro Rojo de C.G. Jung], concluyen la serie de artículos dedicados a, o que parten de, las experiencias interiores de Jung. Los restantes tres capítulos [cap. 8: La oposición entre ‘individual’ y ‘colectivo’—el error básico de la psicología. Reflexiones sobre el Magnum Opus del Alma hoy y cap. 9: Cierre y liberación o el espíritu embotellado de la alquimia y de la psicología] se sumergen directamente en los temas teóricos fundamentales puestos en relieve por la psicología de Jung.

Berlín, abril de 2011, Wolfgang Giegerich

Notas

1. Marco Heleno Barreto, “‘It is something like antique philosophy’; Analytical Psychology and Philosophical Practical Wisdom”, en: Spring 77 (“Philosophy & Psychology”), Spring 2007, pp. 79-98.

2. Maior autem animae pars extra corpus est. Sendivogius, “De Sulphure” en Museum Hermeticum, Frankfurt 1678, citado por Jung en una carta a Karl Kerényi el 12 de julio de 1951, (Letters 2, p. 19). Cf. CW 12 §§ 396, 399, y 562.

3. C.G. Jung, The Visions Seminars, Zürich (Spring Publ.) 1976, p. 8.