Dos Jungs. A propósito del artículo de Mark Saban

Por Wolfgang Giegerich, Berlín.

“Two Jungs. Apropos a paper by Mark Saban”, artículo publicado en Journal of Analytical Psychology, 2015, 60, 3, 303-315.

Traducción de Alejandro BicaCon enorme gratitud a Wolfgang Giegerich por permitir la publicación de la traducción en este blog. 

Resumen: La idea de la ‘ecuación personal’ de Jung expresa que las diferencias teóricas entre las psicologías que las personas enseñan arraigan en sus personalidades, en otras palabras, que se deben a la psicología que ‘tiene’ cada uno. Este concepto también se aplica a las diferentes interpretaciones respecto de la obra de Jung. Las serias dificultades que tiene Marc Saban con mi psicología son un ejemplo de ello. Acoger el concepto de la ecuación personal revela que Saban tiene su Jung y yo el mío. Con su insistencia sobre su principio metodológico talmúdico de la interpretación del sueño, aquel de que ‘el sueño es su propia interpretación’, de acuerdo a Saban, Jung sólo apunta al rechazo de la asociación libre freudiana. Mi Jung va más allá de esto. Jung comprende su principio metodológico sobre todo en términos de lo que él llama ‘circunvalación’. La parte principal de este artículo se dedica a elucidar qué implica la circunvalación como un modo de interpretación de los sueños. El escrito concluye con la distinción que el mismo Jung introdujo entre dos modos de leer su obra, ya sea como ‘estudio académico’ y ‘panaceas muertas’, o como ‘fuego y viento’, y aboga por una reconstrucción de la psicología de Jung como un todo en términos de sus concepciones más profundas y más avanzadas, en lugar de una lectura dogmática basada principalmente en el Jung de los inicios, una lectura para la cual sus concepciones revolucionarias posteriores son como mucho adornos insignificantes.

Palabras claves: C.G. Jung, ecuación personal, metodología de la interpretación del sueño, circunvalación

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El artículo de Mark Saban ‘Another serious misunderstanding: Jung, Giegerich and a premature requiem’ [‘Otro serio malentendido: Jung, Giegerich y un prematuro réquiem’] (Journal of Analytical Psychology 2015, 60, 1, 94-113) tiene el propósito puntual de mostrar que mi noción de psicología como la disciplina de la interioridad y mi visión del alma como hablando acerca de sí misma ‘no encuentran ninguna fuente en la psicología de Jung, ya sea implícita o explícitamente’ (ibid., p. 95). Podría contrarrestar esto fácilmente con citas (¡explícitas!) de Jung que demuestran lo contrario, tales como: ‘En los mitos y los cuentos de hadas, así como en los sueños, el alma habla acerca de sí misma, y los arquetipos se revelan en su interacción natural, como “formación, transformación / la eterna recreación de la Mente eterna”’ (CW 9i, párr. 400, trad. modif. sobre la base del original de Jung).

Pero lanzarnos citas de un lado a otro es un juego bastante estúpido. En lugar de preguntar quién tiene razón, quién está equivocado, puede resultar psicológicamente más productivo seguir el ejemplo de Jung. En respuesta a los primeros debates entre Freud, Adler y Jung, Jung elevó el problema del choque de sus puntos de vista divergentes a un nivel fundamentalmente más alto introduciendo en la psicología la idea de la ‘ecuación personal’. La intentio recta ingenua, el propio intento de probar que una afirmación dada acerca de la realidad es objetivamente verdadera o falsa, se sustituye por un interés auto-reflexivo en el papel del sujeto en la constitución del objeto; y esto no sólo en un sentido filosófico-trascendental en relación con la-consciencia-en-toda-su-extensión, sino en el sentido específicamente psicológico de la cuestión acerca de la manera en la cual la personalidad individual se refleja o se expresa a sí misma en las afirmaciones de una persona acerca del objeto. De acuerdo con la noción de la ecuación personal, lo que Freud, Adler o Jung dicen acerca de la realidad psíquica equivale a sus respectivas ‘confesiones’; es decir, se nos dice, al menos, si no más, sobre esos psicólogos que de la realidad psíquica. Ya en 1797, en relación con el conflicto análogo predominante en ese momento en la filosofía entre ‘el dogmatismo’, por un lado, y ‘el idealismo’ trascendental o ‘la crítica’ kantiana, por el otro lado, Fichte había propuesto que: ‘El tipo de filosofía que uno escoge depende del tipo de persona que uno es: porque un sistema filosófico no es un artículo para el hogar muerto que se podría rechazar o aceptar como nos plazca, sino que está animado por el alma de la persona que lo tiene’ (traducción del autor).

Esto puede sonar como si una opción fuese tan buena como la otra. Pero con respecto al ‘dogmatismo’ y al ‘idealismo’, Fichte había señalado (inmediatamente después del pasaje citado) que estos dos no se encuentran lado a lado en el mismo nivel como alternativas simples. Hay una diferencia de rango: ciertos tipos de personas ‘nunca se elevarán al idealismo’, igual que como Schelling había expresado uno o dos años antes en un contexto similar que el sistema que escogemos depende de ‘la libertad de espíritu que hemos obtenido para nosotros mismos’ (la cursiva es mía). 'El dogmatismo', va a decir Fichte, es completamente incapaz de explicar lo que debe explicar. Además de ‘idealismo’, es deficiente porque carece de la capacidad de reflejar la participación del sujeto en sus afirmaciones sobre el mundo.

Sea como fuere, la concepción de Jung acerca de la ecuación personal significa que la psicología en la que creemos y la que enseñamos es un reflejo de la psicología que tenemos o, mejor aún, de la psicología que somos, como la cual existimos. De ello se desprende que, en la manera en que leí a Jung, traicioné a aquel que soy o, como decimos en alemán, wes Geistes Kind que soy (‘a aquel niño de espíritu’ que soy). Y la presentación de Saban de su interpretación de Jung es, por lo mismo, su auto-exposición. Su y mi ser personal determinan en cada caso cuánto, y cuán profundamente, Jung pudo ser comprendido. Lo semejante sólo puede ver lo semejante. Saban tiene su Jung; yo tengo el mío.

Por medio de un ejemplo simple, ahora quiero contrastar mi lectura de uno y el mismo dicho de Jung con la de Saban, concretamente: su cita del Talmud que dice que ‘el sueño es su propia interpretación’. También podría decir que de esta manera quiero contrastar su Jung con el mío. Saban rechaza vehementemente mi insistencia en que mi interpretación de este adagio talmúdico en el sentido de lo que dice (en el sentido de la naturaleza auto-referencial del sueño y del alma hablando acerca de sí misma) se deriva de Jung. Saban enumera cuatro referencias al lugar en dónde se da en Jung la frase ‘el sueño es su propia interpretación’ y señala que en tres de ellas se usa ‘en el contexto de una comparación entre su enfoque [el de Jung] y el de Freud’:

“Freud ve el significado del sueño como estando oculto, y su interpretación como el sacar a la luz un significado latente que no sólo se esconde detrás, sino que a menudo es radicalmente diferente de (y no pocas veces opuesto a) el significado aparente de la imagen. Para Jung, por el contrario, la interpretación no es un sacar a la luz lo que está oculto, sino más bien, como él lo dice, una traducción de un lenguaje a otro, desde el lenguaje de lo inconsciente al de la mente consciente (Jung 1935, párr. 172). El intérprete de sueños, según Jung, necesita por lo tanto ‘adoptar el método del filólogo’” (Saban 2015, p. 97).

Este es el Jung de Saban; un Jung, debemos señalar, que está dando un discurso en la Clinica Tavistock (Instituto de Psicología Médica) para una audiencia de médicos clínicos británicos, lo que significa que Jung se encuentra tanto literal como psicológicamente en suelo extranjero. Lo que convierte a esto en el Jung de Saban es el hecho de que, para Saban, Jung se detiene aquí. Según él, el dicho talmúdico significa nada más que el rechazo de Jung de las asociaciones libres y a su vez el alegato por el método del filólogo que quiere descifrar una difícil inscripción sánscrita o cuneiforme.

Este Jung, y Saban con él, no ve ningún conflicto entre la idea de ‘la traducción de un lenguaje a otro’, por un lado, y la idea expresada en el adagio talmúdico acerca del sueño interpretándose a sí mismo, por el otro lado. Las inscripciones ciertamente no se interpretan a sí mismas. En este pasaje y contexto, el ‘sabio consejo del Talmud’ sobresale de manera llamativa. Trasciende y señala más allá del horizonte del pensamiento que, además, prevalece en este pasaje.

También conozco al Jung de las Conferencias Tavistock, ese Jung que intenta explicar y defender su propia teoría psicológica frente a profesionales con un marco mental científico y de sentido común. Pero mi Jung se caracteriza por el hecho de que no se detiene aquí. Va más allá de esto y tiene más que decir sobre el tema. Para aprender acerca de este ‘más’ permítanme pasar a otro de los cuatro pasajes de Jung consultado por Saban y así obtener una idea acerca del entendimiento de Jung del dicho talmúdico. En este pasaje, escrito muchos años después (13 de marzo 1956), Jung está hablando con (o escribiéndole a) una privilegiada, una de sus discípulas, Jolande Jacobi. Sin dudas, el texto aquí también comienza con un rechazo de la técnica freudiana de la interpretación de los sueños. ‘No uso la asociación libre en absoluto …’, afirma Jung categóricamente. Hasta aquí Saban está en lo cierto. Pero Jung sigue y termina sus comentarios acerca de este tema en esta carta con una pista breve y muy diferente acerca de su manera de trabajar con los sueños, ‘En el análisis de los sueños procedo por principio circunvalandolo, teniendo en cuenta el sabio dicho talmúdico de que el sueño es su propia interpretación’. (Letters Vol. 2, p. 293f., trad. modif. sobre la base del original de Jung).

La frase de la traducción oficial, ‘in a circumambulatory fashion’ [en una manera circunvalatoria], por supuesto no está mal, pero al traducir un verbo alemán (participio), zirkumambulierend, por medio de un sintagma nominal, un adjetivo subordinado a un sustantivo, más o menos se pierde el sentido activo de la palabra y la implicación de un movimiento viviente por parte del sujeto humano. Jung, de acuerdo con esta frase, no utiliza un método de circunvalación. ¡Él circunvala!

Así de breve como es la afirmación citada, puede decirnos mucho. Lo primero que hay que señalar es que ‘circunvalar’ no es una palabra del lenguaje común ni forma parte del mundo moderno común. Tampoco se ha utilizado nunca por los filólogos que descifran inscripciones para describir su propio proceder. Más bien, la palabra recuerda a las prácticas rituales de las antiguas religiones. Aplicado a la labor del psicólogo con los sueños sugiere—en lugar de una técnica fija, hermenéutica, aplicada mecánicamente—una actitud completa—la actitud del hombre entero (homo totus) que implica especialmente también su sentimiento profundo (más que simplemente el intelecto del filólogo). De manera similar, la palabra ‘sabio’ indica que todo el ámbito de una discusión de los métodos técnicos ha sido dejada atrás. Se podría quizás decir que la amplificación es un método mejor o más adecuado que la asociación libre, pero no nos referiríamos a este método como algo ‘sabio’. ‘Sabiduría’ sugiere profundidad; algún conocimiento ‘profundo’ o ‘más elevado’ que aquel que se ha obtenido de la experiencia empírica ‘mundana’, o que simplemente se refiere a los métodos hermenéuticos prácticos.

En el pasaje de Jung, las connotaciones religiosas y ‘más elevada’ tanto de ‘circunvalación’ y de ‘sabio’ no deberían por supuesto ser tomadas literalmente, como si aquí fuera realmente una cuestión de religión y de sabiduría sensu strictiori. Las dos palabras han sido transpuestas (metapherein) desde sus propios campos nativos hacia la práctica psicológica de Jung, pero han sido escogidas precisamente a causa de la atmósfera especial adherida a ellas para que pudieran indicarle al lector, de la mejor manera posible, que ha tenido lugar un cambio de un tipo de discurso a otro. El discurso técnico-práctico y formalístico sobre la técnica correcta (amplificación versus asociación libre) ha sido trascendido. De repente, estamos ahora en un nivel diferente y en una esfera o dimensión diferente, más allá de la mente práctica de los médicos clínicos que ‘aplican’ métodos; incluso estamos más allá de la ‘filología’.

Ahora, volviendo desde la apreciación del tono o del estilo lingüístico de la frase en cuestión al significado que expresa, tenemos que analizar detalladamente lo que significa e implica el concepto de ‘circunvalación’; es decir, exactamente aquello que hace y el resultado que consigue el ‘circunvalar’. El primer punto obvio es que traza un círculo alrededor del sueño. Pero no de manera abstracta y de una vez por todas, por ejemplo, ‘trazando’ una línea gráfica alrededor de él, sino a través de un ‘acto’ vivo, es decir, por medio del propio movimiento continuo del psicólogo. Él mismo, por decirlo así, ha de ser este ‘círculo’ alrededor del sueño mediante su realización de este movimiento. En términos alquímicos podríamos decir: él ha de ser la pared de cristal contenedora de la retorta alquímica (la cual en psicología ya no es una cosa subsistente, sino que consiste y existe sólo en la propia realización por parte del psicólogo de este movimiento envolvente, metodológico, mental). La circunvalación también implica que no se realiza meramente de manera mecánica un movimiento circular en el sentido puramente formal de la geometría. Más bien, para que este movimiento realmente sea una completa circunvalación, se requiere una cierta dedicación por parte de la persona que lo realiza—una auto-entrega a aquello que se está envolviendo, estableciendo así una conexión interna en el nivel del sentimiento con ello como su centro. Es esta dedicación la que en primer lugar establece el sueño como un centro en el pleno sentido de la palabra. (1) Mientras dure su trabajo con el sueño, toda la atención y dedicación del psicólogo van hacia el sueño.

El encierre firme del sueño en este círculo mágico, y la completa con‘centración’ descripta sobre el sueño por parte del psicólogo circunvalando, establece la interioridad, la lógica de la interioridad: lo que yace fuera queda completamente ‘olvidado’, inexistente (mientras se está trabajando con el sueño). Para ser más precisos, establecen la interioridad absoluta, es decir, aquella que no bordea nada exterior ni refiere a ninguna cosa externa. En la práctica, esto significa que en el momento en que se permite que cualquier materia o consideraciones externas sigan teniendo algún papel, el movimiento circular simplemente dejaría de ser una circunvalación. Por otro lado, precisamente porque la interioridad se ha vuelto absoluta y por lo tanto ya no está definida en oposición a lo externo, ya no debe ser tomada de manera pedante, en un sentido literal reducido, como algo que necesita ser protegido e inmunizado defensivamente contra cualquier conocimiento real que el psicólogo pueda tener cuando entra a trabajar con el sueño. Su absolutidad libera a esta interioridad—y junto con ello también a él. El punto es que, en el caso de una circunvalación real, tales ideas aparecen dentro, y desde dentro, de su concentración en todo corazón sobre el sueño y en su dedicación en todo corazón al sueño a mano como el único centro.

Jung no hizo uso de la palabra ‘circunvalación’ con indiferencia. La palabra estaba cargada por él y tenía un lugar central en su pensamiento psicológico. Por encima de todo, estaba profundamente conectada con su idea del proceso de individuación y del ‘volverse sí mismo’. ‘No hay evolución lineal; sólo hay una circunvalación del sí mismo’; y ‘Los mandalas y la circunvalación del centro’ son afirmaciones o frases centrales que leemos en Memories, Dreams, Reflections [Recuerdos, sueños, pensamientos] (Edición vintage, pp. 196f.). Y Erich Neumann, también, dio a una serie de volúmenes con sus ensayos reunidos el título de Umkreisung der Mitte (Circunvalación del centro).

El esquema de Saban, tomado de las conferencias Tavistock de Jung, mostró la situación simple de una separación de dos compartimentos bien definidos: mente consciente aquí y lo inconsciente allí. Esta es la situación de una disociación fundamental, con la ‘traducción’ de lo uno a lo otro sirviendo como el mecanismo de defensa que mantiene a los opuestos cuidadosamente separados y por lo tanto afirma y estabiliza esta condición de disociación. Para el ego que traduce como el tercero, la ‘traducción’ en este contexto significa lógicamente permanecer al margen en el medio y en frente de los dos, como un mediador neutral, ni carne ni pescado, y haciendo jugar, así como los malabares que uno puede hacer con dos bolas, el uno contra el otro. Esta es la postura de la reflexión externa.

En la nueva situación de nuestro ‘Jung circunvalando’, todo esto se ha ido. No hay compartimentos ni dualidad. Trazando él mismo el círculo alrededor del sueño a través de su propio movimiento continuo, él es la periferia viviente del círculo, así como el centro qua centro sólo existe a través de este movimiento circular. La periferia y el centro, aunque son claramente diferentes, no obstante son lo mismo; son la única realidad llamada ‘círculo’; identidad de identidad y diferencia. Por lo tanto aquí tampoco hay necesidad de traducción, traducción del lenguaje original del sueño a un lenguaje ajeno, completamente distinto (sobre todo porque este ‘otro idioma’ simplemente ha sido dejado atrás en el momento en que la circunvalación ha establecido el centro, y junto con él, la interioridad; el sujeto humano ahora se encuentra en psicología).

El hecho de que la necesidad de traducción haya desaparecido completamente es también la razón por la cual Jung ha podido escribirle a Herbert Read, el 2 de septiembre de 1960, ‘Simplemente [!] tenemos que escuchar lo que la psique nos dice de manera espontánea. Lo que el sueño, el cual no está hecho por nosotros, dice, es tan sólo eso. Dilo otra vez tan bien como puedas’ (Letters 2, p. 591).

Escuchar, simplemente escuchar, y ‘volver a decir’, no traducción, esto es lo que hace el psicólogo circunvalando. Se sintoniza, así podríamos decir, con el sueño y con lo que dice, y lo repite—en su lenguaje, el del sueño o del alma. El lenguaje del sueño es, de alguna manera, también su propio lenguaje. Sólo, de alguna manera—porque a pesar de esta semejanza fundamental, hay por supuesto también una inevitable distancia entre la periferia y el centro, y por lo tanto este ‘volver a decir’ sólo será una repetición ‘tan bien como puedas’. Al hacer hincapié en la frase, ‘es tan sólo eso’, Jung evidencia que aquí está insistiendo en una lógica de la identidad y del centro.

Pero, ¿cómo puede ser el lenguaje del sueño, de alguna manera, también su propio lenguaje? Sólo porque el psicólogo no hace la circunvalación como la persona común que es, ni como el hombre civil, como la ego-personalidad, sino como alma. Si desease hacer la circunvalación como ego-consciencia común, su movimiento sería un proceder circular meramente técnico y una acción compulsiva sin sentido y ociosa. Nunca llegaría a volverse y a ser la propia periferia del centro. La circunvalación sólo se puede hacer por aquel que lógicamente ya se haya elevado desde el nivel del hombre civil al nivel del alma. Esto puede sonar como misticismo o milagroso, pero no tiene nada que ver con eso. Simplemente se trata de un cambio metodológico del punto de vista. Sin embargo, la decisión de realizar el ‘ritual’ de la circunvalación y de tomar este nuevo punto de vista nunca podría ser hecha por el ego. Si fuera el ego, no podía haber ninguna circunvalación en primer lugar. Esta decisión, si y cuando de hecho se de, ya es ‘el alma’ (el punto de vista de la psicología) agitándose en la persona por su propio acuerdo. Ese punto es, sin duda, aún no más que la primera inmediatez del ‘alma’. Sólo el proceso continuo de la circunvalación es el proceso de la plena realización metódica de esta elevación de él mismo desde el nivel del hombre civil al nivel de alma o de la psicología. (2)

Después de lo que se ha discutido, entendemos por qué Jung, al final de nuestro pasaje, cita la afirmación talmúdica de que el sueño es (3) su propia interpretación y, por otra parte, que este adagio no sólo significa mucho más, sino también algo completamente diferente, que la reducción del mismo por parte de Saban al significado de nada más que el rechazo de Jung de la asociación libre. Aquí el sueño no tiene (3) ninguna necesidad de interpretación, en el sentido de traducción. No somos nosotros los que tenemos que interpretarlo, hace su interpretación completamente por sí mismo y en sí mismo, y, por otra parte, ES (es decir, siempre viene ya como) su propia interpretación. Esto es lo que vuelve psicológico al sueño (en el sentido enfático) en lugar de su ser meramente un evento psíquico, un hecho. Con más exactitud, debería, por supuesto, decir que sólo si vemos al sueño de esta manera es entonces apercibido psicológicamente, como una manifestación del alma. El sueño es en sí mismo circular, urobórico (para mi Jung y para la psicología propiamente dicha), porque no es simplemente una afirmación, sino que es tanto una afirmación como la propia interpretación de la afirmación. Lo que tenemos aquí es la lógica de la auto-relación y la auto-referencia. El hecho de que esta lógica fundamentalmente diferente de nuestra lógica de tipo cotidiana prevalece aquí es también la razón por la cual la afirmación talmúdica podría merecidamente ser llamada por Jung “sabia”.

Mientras que Saban simplemente busca los cuatro pasajes de Jung que incluyen el dicho talmúdico con un único mensaje simple y bien definido para ser abstraído de ellos, yo mismo he, se podría quizás decir, circunvalado esta única afirmación de la carta de Jung a Jacobi con el fin de permitirle desplegar su propia riqueza interior y su propio significado más profundo. Ahora que he presentado mi discusión de esta afirmación, pienso que puedo con razón decir que he sido capaz de demostrar que al menos en este ejemplo mi visión acerca del alma, de la interioridad y del sueño, encuentran una fuente en la psicología de Jung. Pero, por supuesto, sólo encuentran esta fuente en la psicología de mi Jung, no en la psicología del Jung de Saban, tal como estoy dispuesto a conceder.

En el comienzo mencioné que para Fichte los dos sistemas filosóficos en conflicto no eran para él alternativas en el mismo nivel y en igualdad de derechos. Uno era más elevado que el otro, porque presupone el acto de haberse elevado uno mismo a ese nivel más alto o (como lo había puesto Schelling) a una libertad de espíritu lograda por uno mismo. Comparando lo que significa el dicho, ‘el sueño es su propia interpretación’, para Saban con lo que significa de acuerdo a mi, de manera similar se puede discernir una diferencia de rango entre ellos. No digo esto sobre la base de un juicio de valor subjetivo, sino refiriéndome a una diferencia objetiva intrínseca a sus propias estructuras internas. Lo que he llamado mi comprensión del adagio talmúdico, de acuerdo con la afirmación expresa de Saban, ‘no tiene ninguna fuente en Jung’. Esto significa que, en términos de su concepción, él no puede dar cuenta del punto de vista de mi Jung; más que eso, lo excluye categóricamente, de hecho, no lo puede ver. Para él, mi Jung simplemente no existe. Su Jung, en el contexto de una discusión sobre el dicho talmúdico, está exclusivamente interesado con cuestiones práctico-técnicas simples. Por el contrario, lo que Saban describe como el punto de vista simple de su Jung es totalmente accesible y familiar para mí; de ninguna manera lo niego. Esto hace que ‘mi Jung’ sea más abarcador y en este sentido lógicamente más complejo, más diferenciado.

Pero ‘no negar’ este lado cotidiano de Jung no significa adoptarlo como la postura válida de la psicología. El Jung que habla acerca del trabajo con los sueños en un nivel plano, técnico, de sentido común (libre asociación versus amplificación) y el Jung para quienes, como Saban cita tranquilamente, la psique significa ‘la totalidad de todos los procesos psíquicos, tanto conscientes como inconscientes’, presenta ideas trilladas, a menudo refritos de textos de los primeros días de la psicología profunda—por decirlo así, cosas de la ‘escuela primaria’ de psicología que aquel que ha pasado por la ‘escuela secundaria’ de psicología y por la ‘educación universal’ debería haber superado. Todo el asunto acerca del traducir el sueño desde el lenguaje del inconsciente al lenguaje de la mente consciente (y sobre estos dos compartimentos separados en primer lugar) es parte de una psicología ingenua para niños, o de una psicología para la gente de la calle o para los primeros principiantes. Aquí no es necesaria una elevación de la mente, teniendo uno mismo que conquistar por sí mismo una libertad de espíritu.

No hace falta decir que Jung no fue un pensador sistemático. No tenía la costumbre de corregir o revocar expresamente sus concepciones anteriores a la luz de sus concepciones posteriores, más refinadas, con el fin de actualizar siempre sistemáticamente su teoría como un todo. Además, nunca trató de resolver los conflictos entre las numerosas tesis teóricas que avanzó en diferentes momentos a lo largo de su vida, por ejemplo, sobre los arquetipos. Y, por encima de esto, están las diferencias entre el primero y el más tardío, el Jung inspirado por la alquimia, y entre la mente estrictamente científica y el Jung orientado hacia el alma, así como las diferencias que existen entre el Jung psicólogo académico y el Jung que se entregó a la especulación teosófica, etc., etc. Para el biógrafo y para el historiador, y quizás para los fans de Jung, todas estas diversas tesis, intereses y puntos de vista, así como todas las etapas del desarrollo de su psicología, son de igual interés y significado. Pero no es así para el psicólogo analítico. Para él, no todo lo que Jung dijo es de igual valor y relevancia. De toda la riqueza de ideas y afirmaciones con las que se nos presentó Jung, el psicólogo analítico de hoy debe seleccionar aquello que es apropiado y esencial para una psicología que merezca su nombre, y a su vez darle la espalda a todo lo demás o, respectivamente, ir más allá de ello. Eso es lo que exige su oficio. El psicólogo tiene que tener una noción rigurosa de la psicología. Para él, el Jung ‘entero’ no está ni aquí ni allá.

Por el contrario, nos incumbe mucho a nosotros, que venimos después de Jung, ‘discernir los espíritus’, es decir, encontrar aquellas instancias y lugares individuales, esparcidos a lo largo de su obra como un todo, en los que Jung consiguió elevarse a la cima de su teorización psicológica, y entonces convertir lo que—para él—fueron tantos pináculos (sus ideas más avanzadas, más profundas y sutiles) en nuestro punto de partida y en la base general sobre la cual asentar nuestra propia psicologización. Debemos tomarlos como ‘simbolizaciones’ o ‘concretizaciones’ individuales de un espíritu general en términos de lo cual la psicología como un todo necesita ser reconstruida. (4) De esta manera, permanecemos verdaderamente fieles a Jung incluso aunque, en algunos aspectos, violentamos la lectura ortodoxa, literal, de sus textos.

En última instancia, puede no ser tanto mis afirmaciones particulares y sus contenidos lo que hace que Saban quiera objetarlas, que mi énfasis en el ‘espíritu’ y el espíritu prevaleciente en mi trabajo (o incluso que hay un espíritu que prevalece en ello). Cuando Jung fue preguntado por Vera von der Heydt acerca de ciertos puntos de vista polémicos (en el rol de la imaginación activa y la individuación) entre los junguianos británicos, objetó a ‘esta sofistería conceptual’ para la cual, como él dijo, ciertos conceptos se vuelven ‘o bien demasiado estrechos o bien demasiado amplios’ y escribió:

“Su pregunta emana evidentemente de una atmósfera en la que muchas palabras zumban alrededor…. A partir de estas discusiones vemos lo que me espera una vez que me haya vuelto póstumo. Entonces todo lo que una vez fue fuego y viento será embotellado en espíritu y reducido a panaceas muertas. Así son los dioses enterrados en oro y mármol y los mortales ordinarios como yo en papel” (Letters Vol. 2, p. 469, 22 de diciembre de 1958).

‘Fuego y el viento’ versus ‘papel’ y ‘palabras zumbando’. Pero, sin duda, incluso el propio Jung tiene también un lado ‘papel’. Él mismo también contribuyó al embotellamiento de panaceas muertas. El Jung hablando en la cita de Tavistock de Saban quizá podría ser visto como un ejemplo del Jung ‘papel’, así como aquel Jung que en Tipos Psicológicos intentó embotellar nociones claves psicológicas en ‘definiciones’ fijas, las cuales inevitablemente eran a la vez y al mismo tiempo ‘demasiado estrechas’ y ‘demasiado amplias’, razón por la cual el Jung ‘fuego y viento’ no se adhería a las definiciones, incluso si fue él mismo el que una vez las había establecido. En tanto que mente libre, le importa un comino las definiciones y el uso de palabras como términos técnicos fijos. No pensó sobre el nivel plano de las palabras, dichos fijos, afirmaciones, sobre ese nivel ‘papel’ como un todo, sino que estaba interesado en, y operaba sobre, el nivel de la realidad psíquica misma, de la idea viviente, que se experimenta, en cada caso, para lo cual las palabras usadas eran meramente indicadores. Criticando (en la misma carta a Jolande Jacobi antes citada) el uso que ella hizo en un libro de la frase ‘idea de completitud’, Jung escribió: ‘La “idea de completitud” es una palabra que uso por casualidad .... Los conceptos [es decir, los términos técnicos] no juegan ningún rol conmigo …’ (trad. modif.). La relación de Jung con las palabras y los términos técnicos se puede describir como su ad hoc, ¡uso casual de ellos!

Como vemos, para Jung existía una tensión creativa entre el ‘papel’ y las dimensiones ‘fuego y viento’, y no como simples alternativas, sino como una dinámica, una especie de vector desde el uno al otro. En tanto que lectores de Jung, estamos confrontados con una elección: ¿aceptamos el desafío de la dinámica inherente en su pensamiento psicológico—o nos conformamos con el aspecto ‘papel’ de su psicología, con su psicología como una doctrina fija, con sus definiciones, separaciones esquemáticas simples (tales como ‘la relación entre el ego y lo inconsciente’), con la literalidad de sus muchas sentencias al mismo tiempo contradictorias? Tal vez lo que indigna tanto a Saban es que no opero en el nivel de las afirmaciones como objetos manejables, no yuxtapongo en frente de mi ‘los muchos’ dichos como dichos fijos en su diversidad o antinomia posiblemente en bruto y sin resolver, (5) sino que circunvalo cada uno que ocurre ser el tema a mano a fin de penetrarlo en, y participar de, la vida interior que lo anima—su propio ‘fuego y viento’ interno, su alma.

Notas

1. Por supuesto, también le podríamos dar la vuelta a esto y decir que la apercepción del sueño como el centro de uno en el pleno sentido psicológico de la palabra es lo que hace en primer lugar posible la circunvalación en el verdadero sentido. Sin un centro real verdadero, cualquier movimiento circular sería una formalidad sin sentido. En cualquier caso, el movimiento circunvalador y el centro, así como la vasija alquímica y la materia prima, se constituyen mutuamente. Son equiprimordiales. Sólo para una retorta alquímica una materia (cualquier materia) puede ser una verdadera materia prima. Y sólo para una materia prima puede haber una vasija alquímica o un movimiento circunvalador. Sin su conexión lógica intrínseca, aquella sería un hecho muerto y aquel un mero utensilio u operación técnica; serían abstracciones en lugar de realidad psicológica.

2. La plena realización de esta elevación, otra vez, no debería de manera psicologista ser mal interpretada en términos de auto-desarrollo como un cambio permanente de la persona a un estatus de ‘hombre superior’ (un cambio casi ontológico) o mistificada como un avance hacia algo como Zen satori. De manera muy sobria es sólo el acontecimiento de un amanecer real de una comprensión psicológica, la entrada real en la psicología, y sólo es real durante el tiempo en que dure este acto particular de circunvalación alrededor de este sueño particular. La persona sigue siendo la misma (excepto que ahora ha tenido la experiencia de un verdadero momento de penetración psicológica; la diferencia entre antes y después no es mayor que la que existe entre las personas que han tenido la experiencia de enamorarse o de haber pasado por la pérdida de uno de los padres o del cónyuge amado y aquellos que no la tienen).

3. Este ‘es’ no indica una afirmación ontológica. En psicología algo es lo que es a través de la perspectiva o del acto metodológico particular del psicólogo (o del paciente) con el cual se aproxima.

4. Cf. al Hillman de los comienzos, en algunos aspectos similares, idea y proyecto de ‘Re-Visioning Psychology’.

5. Saban favorece expresamente ‘el enfoque antinómico’ y ‘al Jung antinómico’, es decir, lo que en psicología llamamos disociación. Ver su ‘The dis/enchantment of C.G. Jung’, in: International Journal of Jungian Studies, 2012, 4, 1, pp. 21–33.

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Traducciones del resumen

Jung’s idea of the ‘personal equation’ amounts to the reflection that theoretical differences between the psychologies that people teach are rooted in their personalities, in other words, that they are due to the psychology each one ‘has’. This concept also applies to different interpretations of Jung’s work. The serious difficulties that Mark Saban has with my psychology are a case in point. Recourse to the concept of the personal equation reveals that Saban has his Jung and I have mine. With his insistence on his Talmudic methodological principle of dream interpretation, that ‘the dream is its own interpretation’, according to Saban Jung means nothing but a rejection of Freudian free association. My Jung goes far beyond that. Jung understands this methodological principle above all in terms of what he calls ‘circumambulation’. The main part of this paper is devoted to an elucidation of what circumambulation involves as a mode of dream interpretation. The paper concludes with the distinction Jung himself introduced between two types of reading of his work, either as ‘paper’ and ‘dead nostrums’ or as ‘fire and wind’, and pleads for a reconstruction of Jung’s psychology as a whole in terms of his most advanced, deepest insights, instead of a dogmatic reading mainly based on the early Jung, a reading for which his later revolutionary insights are at best negligible embellishments.

Key words: C.G. Jung, personal equation, methodology of dream interpretation, circumambulation

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L’idée que Jung a de «l’équation personnelle» équivaut à l’idée que les différences théoriques entre les psychologies que les gens enseignent sont enracinées dans leurs personnalités, en d’autres termes, qu’elles ont leur origine dans la psychologie que chacun «a». Ce concept s’applique aussi aux différentes interprétations de l’œuvre de Jung. Les sérieuses difficultés que Marc Saban éprouve par rapport à ma psychologie en sont un exemple. Le recours au concept d’équation personnelle montre que Saban a son Jung et moi le mien. Pour Saban, avec sa façon d’insister sur le principe méthodologique talmudique d’interprétation des rêves selon lequel «le rêve est sa propre interprétation», Jung ne signifie pas autre chose que le rejet de l’association libre de Freud. Mon Jung va bien au-delà de cela. Jung comprend parfaitement ce principe méthodologique sous l’angle de ce qu’il appelle «circumambulation». L’essentiel de cet article est consacré à une élucidation de ce que la circumambulation implique dans l’interprétation des rêves. La conclusion de l’article se fera avec la distinction que Jung lui-même a proposée entre deux façons de lire son travail, soit comme «papier» et «remèdes de charlatans» soit comme «feu et vent», et plaide pour une reconsidération de la psychologie de Jung comme un tout en fonction de ses intuitions les plus profondes et les plus avancées, au lieu d’en faire une lecture dogmatique surtout fondée sur les premiers écrits de Jung, une lecture pour laquelle ses intuitions révolutionnaires tardives sont au mieux des embellissements négligeables.

Mots-clés: Circumambulation, C.G. Jung, équation personnelle, méthodologie d’interprétation des rêves.

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Jungs Idee von der ’persönlichen Gleichung’ läuft auf die Überlegung hinaus, daß die theoretischen Unterschiede zwischen den Psychologien, wie sie von den verschiedenen Vertretern unterrichtet werden, in deren Persönlichkeiten wurzeln. Mit anderen Worten, daß sie von der jeweiligen Psychologie abhängen, die der einzelne ’hat’. Dieses Konzept bezieht sich auch auf unterschiedliche Interpretationen von Jungs Werk. Die ernsten Schwierigkeiten, die Marc Saban mit meiner Psychologie hat, sind ein Beispiel dafür.Der Rückgriff auf das Konzept der persönlichen Gleichung zeigt, daß Saban seinen Jung hat und ich habe meinen. Mit seinem Beharren auf seinem talmudischen methodischen Prinzip der Traumdeutung, daß ’der Traum seine eigene Interpretation’ sei, meint Jung, nach Saban, nichts anderes als eine Ablehnung der Freudschen freien Assoziation. Mein Jung geht weit darüber hinaus. Jung versteht dieses methodologische Prinzip vor allem in Bezug auf das, was er ’Circumambulatio’ nennt. Der Hauptteil dieser Arbeit widmet sich einer Erläuterung dessen, was Circumambulatio als eine Form der Traumdeutung beinhaltet. Der Beitrag schließt mit der Unterscheidung, die Jung selbst zwischen zwei Arten der Rezeption seines Werkes eingeführt hatte: entweder eine Lesart als ’Papiere’ und ’tote Patentrezepte’ oder als ’Feuer und Wind’ und plädiert für eine Rekonstruktion der Jungschen Psychologie als Ganzes im Hinblick auf seine fortgeschrittendsten, tiefsten Einsichten, anstatt einer dogmatischen Lektüre, vor allem des frühen Jung, eines Lesestoffes, der für seine späteren revolutionären Erkenntnisse bestenfalls eine vernachlässigbare Verzierung darstellt.

Schlüsselwörter: C.G. Jung, persönliche gleichung, methodologie der trauminterpretation, circumambulatio

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L’idea di Jung di una “equazione personale” risale alla riflessione che le differenze teoriche tra le psicologie che le persone insegnano sono radicate nelle loro personalità, in altre parole che queste sono dovute alla psicologia che ciascuno “ha”. Questo concetto si applica anche alle diverse interpretazioni del lavoro di Jung. Le serie difficoltà che Marc Saban ha nei confronti della mia psicologia ne sono un esempio. Il ricorso al concetto dell’equazione personale ci rivela che Saban ha il suo Jung ed io il mio. Secondo Saban, vista la sua insistenza sul principio metodologico Talmudico dell’interpretazione dei sogni, cioè che “il sogno è in sé stesso interpretazione”, secondo Saban Jung non intende dire altro che un rifiuto della libera associazione di Freud. Il mio Jung va ben oltre ciò. E’ soprattutto nei termini di ciò che egli chiama “circumambulation” che Jung intende questo principio metodologico. La parte principale di questo mio scritto è dedicata ad una chiarificazione di ciò che la circumambulation implica in quanto modo di interpretazione del sogno. Questo scritto si conclude con la distinzione che Jung stesso introdusse fra due modalità di lettura del suo lavoro, sia come “scritto” che come “morta panacea”, oppure come “fuoco e vento” e si dichiara per una ricostruzione della psicologia junghiana come un tutto nei termini delle sue intuizioni più avanzate e più profonde, invece di una dogmatica lettura basata soprattutto su un primo Jung, una lettura per cui le sue intuizioni rivoluzionare più tarde sono nel migliore dei casi trascurabili abbellimenti.

Parole chiave: C.G.Jung, equazione personale, metodologia di interpretazione dei sogni, circumambulation.

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Идея Юнга о "личном соответствии" сводится к мысли о том, что теоретические различия между психологическими теориями, преподаваемыми разными людьми, уходят корнями в их личности. Другими словами, они являются отражением личной "психологии" каждого конкретного человека. Эта концепция также применима и к различным интерпретациях работ Юнга. Серьезные трудности, которые Марк Сабан испытывает по отношению к моей психологии являются иллюстрацией этого принципа. Обратившись к понятию личного соответствия, можно заметить что у Сабана есть свой Юнг, а у меня - свой. Исходя из своего талмудистского методологического принципа интерпретации сновидений, Сабан считает, что говоря о том, что "сновидение представляет собой свою собственную интерпретацию", Юнг этим попросту отрицает метод свободных ассоциаций Фрейда. Мой Юнг в этой цитате говорит гораздо больше. Юнг понимает этот методологический принцип прежде всего в терминах того, что он называет "циркумамбуляцией" (движением вокруг). Основная часть этой работы посвящена объяснению того, что означает циркумамбуляция как способ интерпретации сновидений. В конце этой работы Юнг проводит различие (им самим установленное) между двумя способами ее прочтения: как "работу" или "мертвую догму" или как "огонь и ветер", и обращается к читателям с просьбой реконструировать психологию Юнга в целом с учетом его наиболее продвинутых, глубочайших идей, вместо того, чтобы догматично читать его труды, в основном опираясь на раннего Юнга, то есть таким способом, при котором его более поздние революционные идеи являются в лучшем случае незначительными поправками.

Ключевые слова: К.Г. Юнг, личное соответствие, методология интерпретации сновидений, циркумамбуляция